Aquel día amaneció con mucho frío en todo el planeta y la siguiente consigna: Toma tu ducha de agua caliente antes de entrar en el paraíso donde te recibiremos con los brazos abiertos.
En cualquier zona habitada aparecieron instalaciones gratuitas con duchas individuales. Frente a las puertas de entrada largas colas de indigentes recibieron la noticia con alegría.
Después de una ducha caliente frente al espejo pones una mano sobre el cristal empañado y, con un movimiento parecido al del limpiaparabrisas del coche, te borras justo después de gritar: El siguiente.
En bucle no para de sonar I feel love de Donna Summer.